─Yuri ─
Un pequeño que jugaba con carritos corrió al oír el llamado de su abuelo, lentamente se levantó y salio de la habitación buscando el lugar del que provenía la voz, en la sala de su casa se hallaba un joven, con cautela se acercó hasta el anciano escondiese detrás de él.
─ Ven Yuri, no seas tímido ─ Jalo al pequeño hasta dejarlo delante, frente al extraño, e infante miraba algo confundido la situación, el extraño estaba sentado en uno de los asientos, detrás de esta había un hombre vestido con un grueso abrigo negro. Solo escuchaba los sonidos de la chimenea ─ Él es Viktor Nikiforov ─ Su abuelo le hablaba con una sonrisa, frente a él un joven de largos cabellos plata le sonreía, se acercó hasta el y extendió la mano, miro alternamente a su abuelo y al joven para luego estirar su pequeña mano hacia la contraria ─ Eso es Yuri, Viktor es tu pareja de la vida ─ Las grandes orbes del pequeño lo miraron extrañados ─ Ambos están destinados a estar juntos, tu vida está atada a la de él, como tu alfa─
─Yuri ─ Miro al de plateadas hebras ─ Mucho gusto Yuri ─ Su mano fue tomada entre las del mayor, su mirada se perdió en las orbes, tan azules y profundas, como el cielo, a diferencia de las suyas, las manos del mayor estaban calientes, eran agradables.
─ Viktor ─ Pronuncio con dificultad aquel nombre, a sus cortos cinco años no entendió las palabras de su abuela mucho menos su significado, ¿cómo un niño de cinco años entendería los que es una pareja y más aún el hecho de que vivirían juntos? No, no lo entendía y solo se limitó a aceptar la mano ajena y sonreírle al de cabellos plata.
Yuri.
La voz del extraño le agradaba.
Yuri
─¡Yuri! ¡Despierta ya! ─ Yakov gritaba al durmiente rubio que yacía sentado, esa mañana había despertado a las 4 de la mañana para ir a entrenar.
─Estoy despierto, deja de gritar es molesto ─
─¡Pero si serás insolente! ¡Ve a la pista y haz los calentamientos ─ Yuri se levantó molesto por tener que escuchar los gritos del viejo entrenador, ya estaba ahí y solo había cerrado los ojos un momento, no tenía que hacer tanto drama.
─¿Tan temprano y ya estas renegando? Te quedaras más calvo ─ Su cuerpo sintió un escalofrió al escuchar aquella voz, el sueño se esfumó de su cuerpo, repentinamente sus manos sudaban.
─Llegas tarde Viktor ─ Yakov reclamo al peliplateado este lo ignoro y avanzo hasta el lado del rubio.
─Buenos días Yuri ─ Hablo con voz melosa mientras tomaba entre sus manos las del menor, un ligero sonrojo corrió a las mejillas del nombrado, su corazón latía desbocado, arremetiendo con fuerza contra su pecho, temía que el mayor llegase a oírlo, rápidamente se deshizo del agarre y entro en la pista de patinaje no sin antes musitar un apenas audible "buen día".
Viktor vio partir al rubio entre extrañado y divertido, lo conocía desde que era un pequeño infante y siempre había demostrado un carácter duro y severo, por lo que su repentino comportamiento tímido le hacía gracia.
─Yakov, también entraré al hielo, tengo una nueva rutina en mente ─
Bailando al son de una música imaginaria Viktor se apodero de la pista, nadie podía apartar la vista del despliegue de elegancia y talento que desprendían de él, no por nada ganó el Campeonato Mundial de Patinaje Artístico sobre Hielo por quinta vez.
Yuri se quedó quieto viendo patinar a Viktor, fue por el que decidió entrar al mundo del patinaje artístico. Lo recordaba, fue en invierno cuando junto con su abuelo lo vio patinar y en una de sus constantes salidas con el mayor fueron a un pista de patinaje donde descubrió su vocación, rápidamente fue tomado bajo el entrenamiento de Yakov, el mismo entrenador de Viktor.
Desde entonces patina, siempre, al lado de Viktor.
─Yuri es tu turno ─ Escucho al entrenador, refunfuñando realizó su rutina, sin embargo cambio el triple Axel por un Salchow ─ Este niño ¡Te he dicho que los saltos cuádruples no los realices! ─ Camino fuera de la pista haciendo oídos sordos al pobre Yakov que estaba rojo de ira.
─Disfrutas haciéndolo renegar ─ Viktor llego a su lado sonriente, el solo alzo los hombros restándole importancia ─ Ven, vamos a desayunar ─
El rubio solo asintió y salieron a la cafetería que se encontraba a unas cuantas estancias. El centro de entrenamiento era lo sufrientemente grande como para albergar unas cuantas cafeterías y una gran y envidiable pista de hielo. El café acompañado con sándwich no tardó en llegar y ellos en comer. Todo en relativo silencio.
─Yuri ─ Levanto la mirada al oír su nombre, cierto brillo existía en los ojos contrarios, una de sus manos fue tomada por la del mayor. Un sobresalto notable azoto el cuerpo del menor. Viktor sonrió al saber las reacciones que causaba sobre su prometido.
Ambos eran conscientes de que en cuanto Yuri entrase en celo, Viktor lo marcaria y llevaría a cabo el compromiso que los ataba desde hace más de doce años, uno que había sido conformado por el consentimiento de ambos. Anunciarían su unión, se casarían y el rubio cumpliría su rol como omega.
En los doce años que llevaban de conocerse siempre salían, a dar pequeños paseos o solo tener la compañía del otro. Yuri era un omega hermoso, cuerpo esbelto, lacias y doradas hebras, orbes cual esmeraldas, piel de porcelana. Y los alfas no perdían el tiempo de cortejarlo. Era ahí cuando Viktor hacía uso de su poder como alfa, aplacando el dulce aroma del menor con el propio.
Habían compartido pequeños abrazos y sutiles caricias, pero Viktor no cruzaba la línea. El cumpliría su promesa. Ambas, Yuri confiaba en ello.
─Los saltos cuádruples son complejos, no te estoy diciendo que no los realices ─ Le guiño el ojo de forma cómplice ─ Pero sí que no los hagas frente a Yakov, lo vas a matar de coraje ─
Ambos rieron unísonamente ante el comentario del mayor, la tensión había desaparecido dejando una tranquila y cómoda comida entre los prometidos.
─Sé que puedo agregarlos a mi rutina, puedo hacerlos ─
─Sé que puedes, eres el niño prodigio ─
─Aprendí de ti ─ Musitó evitando la mirada del mayor ─ Y entrené mucho para llegar a donde estoy ─ Su voz aumento en tono y confianza.
─Haz lo que creas mejor, pero no lo reveles hasta que llegue el momento adecuado, pronto viajaremos a la Gran Prix ─ Sus manos yacían entrelazadas sobre la mesa, tan sutiles pero tan normales para ambos.
─Ganaré ─ Se levantó liberándose de la mano del mayor y agradeció la comida, Viktor se levantó con el dejando el dinero sobre la mesa.
─No lo dudo ─ Depósito un beso sobre la cabellera contraria y partió, dejando a un sonrojado Yuri. Cuando giro para despedirlo no logro hallarlo, solo vio a su entrenador caminando furiosamente en su dirección, todas las emociones que sintió cambiaron drásticamente a un mal humor, refunfuñando se acercó a este y escuchando los constantes regaños volvió a la pista de patinaje practicando su rutina. Danzaba al compás de la música cuando sintió aquellos ojos mirándolo, trago nervioso pero sin desconcentrarse. Estaba feliz, feliz de que los ojos de Viktor solo lo viera a él.
Así tenía que ser.
**
─Yuri, Viktor vino a recogerte─ Salió presuroso de su habitación colocándose los guantes, arreglo su despeinado cabello y salió al encuentro del mayor. Le dio un beso en la mejilla a su abuelo y camino hacia afuera tomando la mano de Viktor.
─Volveremos antes de las 6 Señor Plisetsky─ El anciano asintió comprensivo─ Ven Yuri─
─Pórtate bien Yuri ─ El pequeño de siete años le sonrió a su abuelo para luego comenzar a caminar tomado de la mano del mayor.
Viktor le hablaba con cariño al rubio, era tan lindo que le daban unas ganas de abrazarlo y protegerlo indescriptibles, habían pasado ya dos años desde que había aceptado el compromiso que sus padres le propusieron, al ser el único hijo de los Nikiforov, estos quisieron asegurar la descendencia de su familias.
Fue hace más de ocho años cuando por azares del destino, la madre de Viktor conocía a una omega, esta tenía la fama de hacer los mejores piroshki del pueblo en el que vivían, por lo que concurría con frecuencia el lugar donde trabajaba, con el tiempo ambas féminas se volvieron amigas. Aquella omega esperaba un bebé, años más tarde, cuando la alfa regreso a aquel local, la busco para felicitarla, sin embargo le llegó la fatal noticia de que esta había fallecido. Estaba por retirarse cuando un señor de cabellos rubios ligeramente matizados de blanco ingreso con un niño de unos tres años, al verlo, el rostro de aquella omega vino a su mente. Ese pequeño era una hermosura, un omega, sin duda su hijo, sin embargo, sus ropas estaban desgastadas, se notaba a la distancia, sus orbes celestes chocaron con las esmeraldas del pequeño y entones lo supo.
Llamo al anciano, le tenía una propuesta que beneficiaría a ambos.
─Viktor, ¿Iremos a patinar? ─
─¿Quieres patinar hoy? ─ El menor movió su cabeza efusivamente asintiendo ─ Iremos, pero primero habrá que tomar algo caliente, tu nariz esta roja─ Piñizco la naricita con cariño mientras reía por la mueca que realizo el rubio. ─¿Esta bien? ─
─Si, iré a donde me lleves─
Pararon en un puesto donde compraron chocolate caliente, el invierno ese año era considerablemente fuerte, por lo cual mantenerse bien abrigado era una prioridad.
─Viktor, tome todo el chocolate ¿Vamos a patinar? ─ Dijo insistente el rubio mientras realizaba un puchero.
─Iremos─ Su mano fue tomada fuertemente por las del pequeño y caminaron al centro de patinaje. A sus diecinueve años, el nombre de Viktor Nikiforov era mundialmente reconocido por sus hazañas en el patinaje sobre hielo y sus flameantes victorias. Ingreso sin restricciones al recinto. ─ Sabes ya que debes hacer─ El menor asintió y corrió a colocarse los patines mientras el mayor pasaba a saludar su entrenador.
─De nuevo traes al niño aquí Viktor, no me responsabilizo si llega a dañarse─
─No lo hará─
─¡Viktor! ─ La chillona voz llamo la atención de los mayores, este se hallaba en el centro de la pista deslizándose sin problemas.
─¡Yuri! ─Llamo con notable susto en la voz─ No te muevas, ya voy─
Colocándose los patines con gran rapidez, el de hebras plateadas llego al lado del travieso rubio regañándolo por su imprudencia, más enmudeció al ver los ojos vidriosos del pequeño. Estiro su mano hacia el pequeño quien lo miro sin saber qué hacer.
─Me asustaste, el hielo es peligroso ─
─Pero puedo patinar, mírame ─ Haciendo oídos sordos el rubio comenzó a moverse sobre el hielo con gran soltura, incluso con gracia, Viktor no apartaba la mirada, más asombrado que preocupado, habían sido pocas las veces que habían ido al hielo, sin embargo Yuri parecía haber pasado parte de su vida sobre este.
─Parece que has descubierto a un patinador Viktor, uno muy talentoso─
─Yakov, tú crees que su vocación es est─ No termino su frase cuando el corazón casi se le sale al ver que en un intento de hacer un giro el cuerpo de Yuri choco contra el hielo.
─El nació para estar sobre el hielo, lo entrenaré─ No termino de oír a Yakov, corrió al lado del menor, este ya se estaba levantando y limpiaba sus ropas.
─Yuri─
─¿Lo viste? Casi lo logro─ Por primera vez, vio en esos ojos más que solo a un pequeño, vi determinación. Guardo su regaño para sonreírle y ayudarlo a limpiarse. ─Viktor, yo...─Este negó aun con la sonrisa sobre sus labios. Beso la frente el menor, este esperaba el regaño, por lo que se sorprendió al sentir aquella muestra de afecto.
─Está bien, patinarás en esta pista a partir de ahora, pero ahora recuerda─ Busco las esmeraldas contrarias ─Toma mi mano, no la sueltes por nada del mundo Yuri─
Por nada del mundo.
Hola!
Gracias a todos por leer y darle una oportunidad a este fic <3
You are reading the story above: TeenFic.Net