Cuenta la historia que desde antes de nacer tenemos destinado un ángel de la guarda, aquel que vela por nuestra salvación y por el cumplimiento del bien. Seokjin era uno de ellos, destinado a cuidar de aquel chico tímido y ayudarlo a encontrarse a sí mismo. Jamás imaginó las consecuencias de acercarse demasiado a su protegido y nunca pensó en su final.